Marciano y mercado empiezan por eme

Esther García Llovet, que inició la Trilogía de los países del Este con Spanish beauty hace dos años, retoma la serie con una segunda entrega que lleva por título Los guapos, una novela de tintes negros más borrosos que apunta hacia la ciencia ficción de serie B aunque se acaba imponiendo en ella el aspecto más social. Volvemos al escenario levantino, desde aquel Benidorm de los inicios aterrizaremos ahora en los arrozales de la Albufera de Valencia, para más señas, y quizá no lo haremos (el aterrizaje) solos: ¿Nos visitan los extraterrestres? Frente a un camping de El Saler han aparecido unos enigmáticos círculos, fenómeno conocido por el nombre de crop circles, que son formas geométricas de gran tamaño que surgen de un día para otro en un campo sembrado. 

Hasta allí se desplaza el vivales Adrián Sureda, haciéndose pasar por periodista, para ver si puede sacar dinero del inexplicable suceso y montar algún negocio que, por supuesto, nada tendrá que ver con la investigación del misterio sino con chanchullos que nos conducirán hacia territorios del capitalismo más turbio y chabacano, que es hacia donde nos vienen llevando todos los caminos. Eso sí, ahora lo kitsch de la ambientación es más bien friki (pero se conserva, insistimos, el acento satírico: «Los frikis se parecen todos porque son pobres y los pobres son iguales en todas partes»). Del primero al último, el elenco de lugareños del camping y aledaños no tiene desperdicio: el dueño, Vicente, que tiene un programa dedicado a difundir hechos insólitos en un canal local con Willy, la encargada de seguridad, que come pipas compulsivamente y fuma puros; Mornell, la manitas rápida y barata del recinto, una niña abandonada y un tanto alucinada; Broseta, un anciano solitario, casi ciego, que se asemeja a Gandalf de El señor de los anillos; un italiano ochentero que regenta un quiosco con música de Nino Bravo a todo trapo y un feo gato montés con mechas grises, blancas y rubias de bote, llamado Ocho, que parece estar en todas partes y verlo todo, completaría la pandilla. Respecto a qué puede haber detrás verdaderamente de los círculos del arrozal, sabemos que, creer lo que se dice creer, Adrián «solo cree en Hacienda», como afirma con retranca cuando le preguntan sobre ovnis y demás. Broseta amenaza con boicotearlo todo porque su mujer se fugó con un miembro de la Cienciología que quería introducir en España la Nueva Iglesia de la Identidad Cósmica, o algo así, dice él. Y Mornell mira hacia el cielo con esperanza, transfiriendo todas las connotaciones amorosas de la dulce compañía del ángel de la guarda a los posibles extraterrestres. Todos los adultos de la historia parecen, como ella, niños perdidos, sin raíces, olvidados a su suerte por la sociedad, tan frágiles, vulnerables y vapuleados; sobre todo Vicente, que tiene un trauma infantil causado por una tragedia familiar.

Y, en todo esto, hay una referencia explícita a Hamelín que no podemos pasar por alto. También a los abetos Douglas, los favoritos del agente Cooper de Twin Peaks, porque sí, García Llovet también tiene algo de David Lynch e, incluso, posiblemente, de Stephen King, cuyo libro La chica que amaba a Tom Gordon atrapa a Sureda en una vieja edición que huele a patata frita con la que se topa por muchos motivos que se nos ocurren menos por azar. Lo extraño se revela en una serie de encuentros en la primera, segunda y, por supuesto, tercera cinematográfica fase, narrados con frase corta, de punteo rápido y preciso, que ya es marca musical de la casa.

Esther García Llovet no es solo una autora de culto: es una de las mejores narradoras españolas, con una forma de contarnos original y poderosa.

Los guapos

Autor:

Esther García Llovet

Editorial:

Anagrama

Año de publicación:

2024

Páginas:

112

Precio:

16,9 €

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