La algorética centrará la primera visita de un Papa al G7

Son silenciosos, baratos y de una eficacia mortal. Los drones de guerra equipados con misiles hipersónicos o cañones cinéticos han alcanzado un alto grado de sofisticación tecnológica en los últimos años. Tanto que permiten al soldado estar a varios miles de kilómetros del objetivo enemigo y convertirse en actor prescindible de un ataque mortal. Sin juicio moral humano que intervenga, el armamento usado en los conflictos que atormentan el mundo no percibe la devastación o el dolor. El vacío regulador ha impulsado el progreso —basado en las infinitas posibilidades de la inteligencia artificial— de estas herramientas destructoras.

Los robots asesinos preocupan hondamente al Papa Francisco. El próximo viernes pedirá una legislación universal que ejerza de muro de contención frente a la carrera frenética de las armas autónomas. Aprovechará para ello su discurso en la cumbre del G7, que se celebra desde este jueves hasta el próximo sábado en el lujoso resort de Borgo Egnazia, en Brindisi. Fue el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien adelantó las claves de la intervención del Santo Padre, prevista a las 14:00 horas en la llamada sesión outreach (participación), que da la palabra a los líderes de gobiernos externos al grupo de países más industrializados del mundo. «Sin duda será una oportunidad para tocar los principales aspectos de la IA y, en concreto, de estas nuevas armas que se vuelven verdaderamente mortíferas porque ya no están guiadas por el hombre», aseguró Parolin al margen de un acto de Comunión y Liberación en la Pontificia Universidad Gregoriana la semana pasada.

En el pasado, el Pontífice envió mensajes específicos a algunas sesiones del G7. El año pasado, por ejemplo, escribió a los participantes en esta cumbre, reunidos en Hiroshima, una carta en la que pedía a los líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido y Japón que renunciasen al uso de armas nucleares. Sin embargo, su presencia en esta edición será un contrapeso real para que los líderes políticos dejen a un lado sus diferencias y logren firmar un protocolo que garantice un marco regulador común para que la inteligencia artificial esté centrada y controlada por el ser humano.

Tal y como anunció la primera ministra italiana, Giorgia Meloni —que confirmó antes que el Vaticano la decisión del Papa de participar en el G7—, el objetivo de la reunión será «desarrollar mecanismos para garantizar que la IA esté centrada y controlada por el ser humano; o sea, que mantenga a la persona en el centro y que tenga a la persona como objetivo último». En este sentido, cerrar el G7 sin un acuerdo cohesionado sería un fiasco para la presidencia italiana.

La propuesta de Francisco

La base del consenso de los líderes del G7 partirá de la Call for Ethics, el documento lanzado por el Vaticano en 2020 y apoyado por IBM, Microsoft y Cisco, que propone difundir la práctica de la algorética, es decir, la «ética en el diseño de los algoritmos que subyacen a la inteligencia artificial». Lo explica uno de sus principales impulsores, el sacerdote Andrea Ciucci, miembro de la Pontificia Academia para la Vida y consejero del Vaticano en materia de IA. «El Papa dará vigor al compromiso que deben asumir todos los actores políticos para reglamentar esta tecnología de manera que su uso se canalice para el bien de todos», asegura Ciucci.

Francisco ha mostrado «que necesitamos un enfoque integrado». Ahora les toca a los líderes políticos recoger el guante y «tejer una síntesis espiritual y humanista para afrontar un desafío tan decisivo», incide el experto. Las líneas maestras de este reto global antropológico y social demarcadas por el Pontífice servirán de sólido cimiento. Sobre todo, las que escribió el pasado mes de diciembre, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, cuando solicitó un tratado internacional vinculante que acotase el desarrollo de la inteligencia artificial tras alertar del peligro de una «dictadura tecnológica». El Papa suele regalar a todos los políticos de primer nivel que lo visitan en el Vaticano una copia personalmente firmada de ese documento, que se titula Inteligencia artificial y paz. No es casualidad que el Pontífice haya cuestionado el impacto del progreso tecnológico en la estabilidad internacional y la paz. El uso de algoritmos que deciden objetivos militares supone «graves riesgos, con serias implicaciones para la búsqueda de la justicia y de la armonía entre los pueblos», incide Ciucci.

La familia mundial crece

  • 1973. Nacimiento de un foro informal de países coordinados en asuntos económicos y financieros tras la crisis energética.
  • 1974. Japón participa por primera vez dando lugar al G5.
  • 1975. Se incluye a Italia y se constituye el G6.
  • 1976. Se suma Canadá y el grupo es el G7.
  • 1991. La Unión Soviética es invitada por primera vez a las mesas de debate paralelas del G7 en Londres.
  • 2006. Primera cumbre del G8 celebrada bajo presidencia rusa en San Petersburgo.
  • 2008. George W. Bush convoca por primera vez el G20 para responder a la crisis económica y financiera.

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